Algunos vestigios, mitos y realidades en torno al general Noriega en Panamá

“Aléjate presuroso de los que emplean el tiempo en repetir que son patriotas y viven del patriotismo de los demás.”

Constancio C. Vigil

 “Por José del Rosario Sánchez Franco”, En ocasiones anteriores de escrito sobre algunas vivencias en torno al exgeneral Manuel Antonio Noriega Moreno (MAN), de las que yo mismo fui testigo y que con cierta osadía le cuestioné en un acto quizás de empuje pueril; o, mi cuestionamiento directo pudo no significar nada relevante para él y actuar de la forma despiadada que se dice procedía; o, el general no era tan perverso como tanto se propuso, incluso, se aseveró.

Noriega, aquel que para muchos significó la peor de las pesadillas de la gestión militar y para otros, luminaria política conciliadora. El mismo que salió de los arrabales de la ciudad de Panamá, hijo de la vendedora de billetes de lotería María Félix Moreno Mejía y del contador Ricaurte Noriega. Ese que quiso ser médico, pero terminó siendo militar por castigo de su medio hermano. El mismo que por ser leal al general Omar Torrijos Herrera en 1969, en un conato de golpe de estado cuando pretendieron derrocarlo, Noriega fue su salvavidas; y, con el tiempo, logró escalar hasta el más alto rango militar panameño (general) de las Fuerzas de Defensa, incluso fue Jefe de Estado.

Ese hombre que fue señalado de actuar sin piedad, de ser presa de los más bajos instintos humanos, infiel asiduo, drogadicto, incluso brujo, despiadado y asesino. Al que se le acusó de ser agente espía, igual de la CIA como de los cubanos, así también del M-19 -la ex guerrilla colombiana- (hoy Alianza Democrática Movimiento 19 de abril: AD M-19). Fue aliado de los sandinistas en Nicaragua y al mismo tiempo trabajaba para el Pentágono. Manuel Antonio Noriega Moreno, que de pobre en su infancia pasó a ser multimillonario con todo el poder cuando adulto.

¿Qué no se ha dicho de Manuel Antonio Noriega? De hecho, mucho si bien no tanto como Calígula (37-41 d.C.) de su crueldad, lujuria y megalomanía; o tanto como Adolfo Hitller (1934-1945) y su superioridad racial nacionalista; o, tanto como de Augusto Pinochet (1973-1990) con su radicalismo castrense represor al grado de fascismo. Es posible que alguno sí lo haya comprado con estos personajes tristes de la historia. Me parece que de lo único que no se le ha señaló a Noriega ha sido de racista ni de antropófago, como Idi Amin Dada presidente de Uganda (1971-1979), también llamado el “Carnicero de Kampala”.

En 1951, en el anuario o memoria de estudiantes graduandos de la preparatoria (II ciclo de secundaria en Panamá), como pie de su foto, se lee tal cual: “Noriega, Manuel A. (Tony) nació un 11 de febrero en esta querida ciudad de Panamá. Su ambición: ser psiquiatra, y presidente de la República. Afición: “A las faldas y comer en la Casa China (?); pieza musical preferida: Torna Surriento”. Secretario de Actos Sociales de la Asociación de Graduandos. Miembro de Vanguardia Estudiantil. Representante al Ier. Congreso Extraordinario de estudiantes. …Es un dirigente obrero en embrión…”, es decir líder.

Cruzó estudios primarios en la escuela República de México en ciudad de Panamá y secundaria (primer y segundo ciclo) en el Instituto Nacional. Se graduó en la prestigiada Escuela Militar de Chorrillos en Perú, como alférez de ingeniería. Entró en la Guardia Nacional de Panamá a la edad de 22 años con el rango de teniente. Manuel Antonio Noriega fue uno de los más leales a Torrijos. Estando tan cerca de éste fue ascendido a Teniente Coronel, ocupando -en 1970- la jefatura del servicio de Inteligencia G-2, de la Guardia Nacional panameña.

Con este cargo y con entrenamientos especializados llegó a ser un experto en operaciones de inteligencia y contrainteligencia. Esto le permitió ser reclutado como agente de la CIA. Manejaba y pasaba información lo mismo de utilidad para el gobierno de los Estados Unidos, que para gobiernos y movimientos políticos latinoamericanos y otras latitudes como Libia. Así, según se dice, se enquistó con las guerrillas y narcotraficantes manteniendo fuertes vínculos y negocios con la delincuencia organizada. Pero no sólo eso, sino que logró (según se dice) hacerse de una red que le pasaba información e hizo negocios con empresarios y políticos que tenían intereses en conquistar el poder en los países vecinos. Él les vendía información para ser utilizadas en beneficio de ellos, ya fuera en las campañas o estando en el poder. Información que también le vendía al gobierno norteamericano, de manera separada a la CIA y al Pentágono. De tal manera, se convirtió en un hombre con mucho poder en la región a razón del tráfico de información.

Afirmaciones dadas por el excoronel Roberto Díaz Herrera el 6 de junio de 1987, quien fue secretario ejecutivo de la comandancia, en tiempos de Noriega, y primo del general Omar Torrijos, en un arranque de molestia y frustración denunció la supuesta conducta de corrupción, fraude electoral, asesinatos contra dirigentes políticos; además de vínculos con el narcotráfico internacional por parte de Noriega. La denuncia de Roberto Días fue porque, de acuerdo a un pacto militar “secreto”, la cúpula militar afecta al proyecto de Omar Torrijos, se irían pasando la jefatura de la comandancia con el rango de general.

Así, conforme el que ascendiera a general como comandante supremo de las fuerzas militares, continuaría el proyecto por el que se dio el golpe de 1968 contra la oligarquía. De forma que se iban jubilando al cumplir el periodo acordado. El excoronel Eduardo Díaz Herrera reclamaba su mandato. Noriega no accedió al retiro lo que provocó el “lavado de manos” de Díaz, como lo hizo Poncio Pilatos.

El rango de general significaba ser quien en verdad gobernara en el país aún, habiendo presidente de la república democráticamente electo. A este sistema de gobierno la oposición le llamaba el Régimen de la Dictadura Militar, y los militares le llamaban la Revolución de Octubre.

El lunes 29 de mayo reciente, murió el ex hombre fuerte de Panamá, exgeneral de las Fuerzas de Defensa y Jefe de Estado, Manuel Antonio Noriega Moreno, a la edad de 83 años. Lo que viene para Panamá no será poca cosa. Empiezan a salir informaciones desclasificadas que provocarán revuelo. Al parecer el MAN no era lo que se dice negativamente que fue. (Continúa)

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