Entre cacareos y pretenciones

Por: José del Rosario Sánchez Franco*

“La mejor publicidad es la que hacen los clientes satisfechos”.

Philip Kotler

Empiezan a proliferar los que pretenden reconocimiento con explicaciones para posicionar “su verdad”.

El posicionamiento es ocupar un espacio en la mente del usuario, consumidor o elector; es lograr sembrar una semilla que germine a corto, mediano o largo plazo en la mente de la gente, que para efecto de la cotidianidad es el consumidor y para los fines electorales es el votante.

El posicionamiento no es una ocurrencia. Es la suma de técnicas organizadas con la sutileza de la mercadotecnia para que una marca o producto sea identificado de manera diferente respecto a otra marca o producto como el mejor conveniente en el momento en que un consumidor (elector) tenga que tomar una decisión.

Por lo tanto, el posicionamiento no es una cosa que sucede de manera espontánea. Es una tarea que se labra sistematizadamente; se concibe, se planifica, se ordena, se estimula. Es una acción consiente dirigida para llegar, y más que eso, entrar hasta lo más íntimo de la subjetividad de los consumidores o electores. Esto es penetrar sus emociones, sus gustos, sus racionamientos.

Existen varias formas o técnicas de posicionamiento para llegar a diferentes aspectos subjetivos a través de frases y ofrecimientos encaminados a quedarse en la mente. Por ejemplo, recurriendo a los sabores, a las formas, a los colores, tamaños, contenidos, fórmulas; así también por ocasión, por cualidades, por beneficios, por emociones.

Esto es lo que en estos tiempos está sucediendo en todo el país en tanto estamos en la ruta de las próximas elecciones para escoger a los “nuevos” representantes “populares”. A saber, cómo nos va a ir dado que estas elecciones van a ser muy competitivas y competidas.

No hace falta ser adivino para saber qué nos van a proponer. Mejorar la economía, dar más oportunidades a los jóvenes, proteger y defender a las mujeres; garantizar a tan añorada seguridad pública, reducción de los energético, mejor salud y tratos para los de la tercera edad; incremento de los recursos, castigo a los corruptos; no más impunidad……

Sin embargo, está muy clara la frase inicial de esta colaboración: “La mejor publicidad es la que hacen los clientes satisfechos”. Esto es que, si hubieran tenido los tamaños me refiero sobre todo a los partidos y políticos que han ejercido el poder, para crear más soluciones y no para crear más ilusiones, no habría necesidad de gastar tantos millones de pesos para convencer de que ellos son los mejores. Los resultados serían su posicionamiento natural.

Imagínese nada más la cantidad de propaganda y publicidad que se va a desbordar y con ello los millones que se gastarán en convencer. Campañas para presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados federales, diputados locales, presidentes municipales.

Reconozco que en lo particular vivo de hacer campañas y asesorar políticos, pero es diferente a engañar. Lo que vemos al menudeo es el engaño. ¿Será preocupación, ocupación o será pura simulación?

Veremos por doquier lonas, bardas, vayas, espectaculares, y toda clase de artículos promocionales con anuncios, con frases, asociaciones, grupos, nombres, logos que son loe elementos de posicionamiento.

No faltarán los que apelen al sentido nacionalista o al patriotismo; así como a conceptos pragmáticos como eficientar recursos, productividad, unidad y otros conceptos de la modernidad y administración de la política. Posicionamientos que van sustentados en los antojos de poder.

Aparecen fomentando un supuesto fragor social para dar lo que los otros no han dado; ofrecerán lo que los otros no; aparecerán los santos, los buenos, contra los diablos, los malos.

Es lo que sucederá, si en su pretensión para llegar al poder. Cree usted que habrá cambios profundos y reales. ¡Veremos! Estoy convencido que por más códigos que existan tratando de normar las operaciones electorales quedan ventanas abiertas por donde entran el oportunismo, el interés particular, la avaricia.

Los cacareos están a la orden del día. ¿Qué decidirán las mujeres y hombres de bien? Súmele a todo esto los argumentos éticos morales, la lucha sobre y para el respeto humano. Donde unos no pasarán de la defensa fanática de sus posturas (políticas, sociales, de género), y otros buscarán sustentar con los mejores argumentos posibles y el recuerdo de sus frustraciones y desencantos.

Es cierto que hay quienes defienden causas trascendentales en la búsqueda de una mejor sociedad y porvernir común, mientras otros sólo se aprovechan para lograr sus objetivos mercantilistas.

El país y la propia humanidad requieren recuperar su esencia natural del ser humano. Y para ello requiere recuperar la definición plena de los géneros, hombre y mujer que serán los garantes de procrear y mantener la especie humana. La sociedad requiere recuperar su misión fundamental que cada día se pierde en esta sociedad cada vez más “light” y permisiva donde los compromisos se pierden a cambio de tener.

Lo demás no es si no fórmulas promotoras de ideas para pretender el poder, pero destruyendo la esencia humana que existe para ser libre, ser sana, ser feliz. No obstante, los discursos de los políticos para posicionarse no se harán esperar.

*Consultor y Asesor en Comunicación Política y Organizacional; jdelrsf@gmail.com; twitter@jdelrsf

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