Hay ahora 11 alertas de género decretadas en México

Las protestas contra la violencia hacia el género femenino se dan de manera continua en el país.

por Staff

Las alertas de género decretadas en el país crecieron 270 por ciento en un lapso de un año, revelan datos de la Secretaría de Gobernación.

Y es que si bien entre julio de 2015 y julio de 2016 hubo tres de estos avisos emitidos, de julio de 2016 al mismo mes de 2017 el número llegó a ocho, y actualmente hay 11.

En las de 2015 se establecía la petición a 33 municipios de los estados de México, Morelos y Michoacán, para atender los problemas de violencia contra las féminas.

Pero ahora, según el Instituto Nacional de las Mujeres, las alertas de género abarcan 51 municipios de Chiapas, Colima, Guerrero, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa y Veracruz, para que apliquen las medidas necesarias a fin de evitar este mal social.

Los estados en que hay más esta problemática son el Estado de México, Michoacán y Veracruz, que en su conjunto suman 36 municipios a los que se han pedido acciones.

Los números, de hecho, van en aumento. En 2015 las fueron para el Estado de México (11 municipios), y Morelos (ocho municipios). En 2016 se emitió para 14 localidades de Michoacán.

La violencia dirigida a las mujeres se ha incrementado en los últimos años.

En la segunda mitad del año pasado siete alcaldías de Chiapas recibieron la alerta, y posteriormente se decretaron en Nuevo León para cinco municipios; Veracruz con 11; Sinaloa también con cinco; Colima, con cinco; San Luis Potosí con seis; Guerrero, con ocho municipios, y para cuatro municipios en Quintana Roo.

Cabe destacar que estas llamadas de atención no solucionan todo, pues los estados deben dar más protección a este sector de la población, y para ello tienen que fortalecer sus políticas públicas.

Además, entre los principales retos para enfrentar esta situación, hace falta que generar este proceso sea un mecanismo federal, así como crear un grupo autónomo para investigar, aumentar la prevención, atención y servicio y, principalmente, encontrar un mecanismo que permita medir el proceso, resultado e impacto de cada investigación.

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