Detienen a Doris Payne; su historial policiaco inició en 1966

La belleza de Doris Payne quedó atrás, pero no su interés por apropiarse de lo ajeno.

por Staff

El tiempo no perdona. Eso es lo que han aprendido quienes vieron la imagen de Doris Payne, detenida el pasado 19 de este mes, por robar 82.66 dólares en mercancía de un Walmart de Georgia, en Estados Unidos, al descubrir que en realidad ella es una legendaria ladrona profesional de alhaja, con un historial policiaco de más de 50 años.

Los datos de su prontuario indican que ha robado más de 2 millones de dólares en las más finas piezas, entre ellas una costosa prenda Cartier en Montecarlo, de cuya tienda salió sin que nadie se diera cuenta.

Pero en ese entonces era una joven elegante y seductora; ahora la imagen difundida da cuenta de una mujer mayor, desamparada, con cabello blanco, poco arreglada y de mirada apagada.

De hecho, fue John Kennedy, presidente de la JSA (Jewelers’ Security Alliance, o Alianza para la Seguridad de los Joyeros) quien, al ver las imágenes de la mujer detenida por robar en un supermercado, reconoció a Doris Payne.

“Era ella, la que en otra época fuera una mujer encantadora, de maneras gentiles y buena ropa. La misma que con su estrategia de hacer que las joyeras dispusieran ante ella una gran cantidad de piezas siempre logró quedarse con valiosos objetos”, señaló un indignado Kennedy.

Comentó que la JSA identificó a Payne desde 1970, tras una serie de robos. La mujer es toda una celebridad entre los ladrones mundiales de diamantes y brazaletes.

Su leyenda fue de tal magnitud que incluso se realizó un documental llamado “The Life and Crimes of Doris Payne” (“Vida y crímenes de Doris Payne), lanzado en 2013, que la colocó al lado de otros famosos bandidos, como Frank William Abagnale (quien inspiró “Catch me if you can”, o “Atrápame si puedes”.

Y si hay algo que destacar de su historia, es su falta de arrepentimiento. Como ella misma dice en el documental: “No me arrepiento de haber robado ninguna de las joyas, de lo único que me arrepiento es de que me hayan atrapado”.

Doris Payne robó más de dos millones de dólares en joyas, en una carrera delictiva de más de cinco décadas.

En 2013 fue condenada a cinco años de cárcel. Ya tenía 82 de edad. Pero su encierro duró poco: purgó la mitad de su condena, favorecida por buen comportamiento, y por su edad, la dejaron salir, considerando que habría aprendido su lección.

Pero no fue así, pues luego de esto hurtó un collar de dos mil dólares en Atlanta.

Y ahora, como evidencia de que el dinero mal habido se va tan rápidamente como llegó, fue finalmente sorprendida mientras hurtaba artículos para sobrevivir, lejos del glamur de sus “trabajos” de antaño.

Para Kennedy es sorprendente en el caso de Payne que la mayoría de los ladrones de joyas terminan muertos o presos, pero ella siempre logró escapar. “Ella es astuta, tiene un buen look y tiene práctica. Conforme se fue haciendo vieja despertó menos sospechas entre los vendedores de joyas, porque, claro, las ancianas muy rara vez son ladronas. Ella además tiene algo muy particular y es que nunca ha parado de robar”.

De acuerdo con su historia, la primera vez que robó, ella era una niña que miraba relojes en una tienda; el dueño se dio cuenta y regañó al empleado por mostrar esos artículos a una niña de color. Entonces ella aprovechó el alboroto y salió con el reloj que el vendedor le puso en la muñeca, por lo que se presume que, desde entonces, como venganza, se dedicó a hurtar las valiosas piezas.

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