Sigue carrera para volver ciborgs a humanos

El pequeño aparato no es más grande que un grano de arroz.

por Staff

El futuro nos está alcanzando, y muy rápido. Aunque no fue la pionera, una empresa de Wisconsin, en Estados Unidos, ha llamado la atención por colocar a sus empleados (a quien lo acepte) un chip en la mano, mismo que les facilitará la realización de tareas diversas.

Lo que para algunos es el inicio de la “carrera” para convertir al ser humano en un ciborg, para Three Square Market (32M), una empresa que comercializa productos comestibles al menudeo, es la forma de tener bajo la mira a su personal.

Con este artefacto de identificación por radiofrecuencia (RFID en inglés), del tamaño de un grano de arroz y que se coloca entre los dedos índice y pulgar, la compañía pretende que, inicialmente, se puedan abrir puertas, usar fotocopiadoras, ingresar a las computadoras, desbloquear teléfonos y almacenar información médica, entre otras cosas.

La idea es que, a futuro, se convierta en una forma de identificar a las personas de tal manera que se pueda incluso comprar algo utilizando el minúsculo aparato.

Pero la aceptación tampoco se espera sea al cien por ciento, al menos al principio, pues se estima que sólo 25 de los 75 trabajadores acepten portar el dispositivo, que es inalámbrico y envía por radio la información cuando detecta que se le ha mandado una petición. Es lo que se conoce como NFC.

El ser humano sigue la carrera para convertirse en ciborg.

Y aunque en Estados Unidos parece ser novedad, lo cierto es que la compañía sueca Epicenter ya colocó este tipo de microchips entre sus colaboradores, a principios de año. Tampoco el aparato es novedoso, pues ya se usa en la identificación de animales.

¿El costo de cada chip?, cerca de 300 dólares (casi seis mil pesos), que 32M dice pagará a nombre de sus empleados, a fin de que dejen de utilizar artículos como llaves, tarjetas o teléfonos para hacer tareas o identificarse.

Incluso, comenta el CEO de 32M, Todd Westby, la seguridad no debe preocupar a quienes usen el implante, pues no implica un GPS, y, señala, son seguros contra la piratería, pues “hackearlos” es una posibilidad casi imposible, pues no están conectados a Internet.

Quienes no están convencidos del uso de este aparato, hablan de aspectos como que la empresa podrá saber cuántas veces vas al baño, descansan, o incluso qué tipo de comida compran.

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