- En la era de la sobreinformación, la fragmentación de las audiencias y el avance de las nuevas tecnologías, el periodismo ya no es el único emisor de contenidos informativos.
por J. C. Roca
El Digital News Report 2026 del Instituto Reuters —centro de investigación del Reino Unido que lleva dos décadas analizando el futuro del periodismo global— revela que las redes sociales y los creadores de contenido, también llamados influencers, han superado a los medios tradicionales como principal fuente de noticias para millones de personas, lo que se trata de un profundo cambio de paradigma en el ecosistema informativo.
En México, recientes escándalos han acelerado la desconfianza hacia los medios tradicionales. Dos casos de muestra: la supuesta entrevista al desaparecido escritor y periodista Carlos Monsiváis, publicada por El Universal, con declaraciones controvertidas contra el expresidente López Obrador, que el periódico tuvo que retirar y por la que emitió una disculpa pública; y la falsa acusación de la periodista Leticia Robles de la Rosa en el diario Excélsior, quien afirmó erróneamente que el senador Gerardo Fernández Noroña era padre de Emiliano González, asesor en el Senado de la República.
Los datos confirman esta tendencia. De acuerdo al Instituto Reuters, a nivel global el 27 % de las personas se informa principalmente a través de influencers especializados en noticias, cifra que sube al 46 % si se incluyen creadores de cualquier tipo. México ocupa el séptimo lugar mundial en consumo de noticias vía influencers: el 39 % de los usuarios consume semanalmente contenidos informativos de creadores digitales y el 59 % ha visto recientemente a un influencer hablar de temas de actualidad. En contraste, la confianza en los medios tradicionales se encuentra en mínimos históricos; en México, solo el 31 % confía en las noticias.
¿Por qué atraen tanto los influencers?
Las audiencias perciben a los influencers —potenciados por algoritmos que premian la empatía y el lenguaje cotidiano— como más entretenidos, accesibles, cercanos y capaces de explicar temas complejos de forma sencilla. Este fenómeno es especialmente marcado entre las generaciones Z y Millennials, que se informan mayoritariamente a través de TikTok, Instagram y YouTube, desplazando con claridad a la televisión lineal y, aún más, a los medios impresos y radiofónicos.
Un caso cercano es el del creador de contenidos Adolfo Lazzari Espinosa, quien con su videoblog “Qué hacer en Puebla”, tiene un alcance mucho mayor que el 90 % de los medios de comunicación locales: en Facebook llega casi a 466 mil seguidores y en Instagram a 263 mil. Recientemente, Lazzari fue cuestionado por recibir contratos del Organismo Público Descentralizado Convenciones y Parques de Puebla para desarrollar una estrategia de promoción digital.
Ante las críticas, la ODP —dirigida por Michelle Talavera Herrera— aclaró que un contrato de 308 mil pesos no fue para una sola persona, sino para pagar a más de siete creadores de contenido coordinados por Lazzari durante cinco meses. En promedio, cada influencer recibió alrededor de 7 mil 500 pesos mensuales, monto inferior al que suelen cobrar por promocionar eventos. Un segundo contrato de 208 mil pesos correspondió a servicios de asesoría y pauta en redes sociales.
Dichas acciones lograron un crecimiento superior al 90 % en las plataformas del organismo, y generaron más de seis millones de impactos, una cifra que pocos medios tradicionales poblanos pueden igualar, todo realizado conforme a la ley, con total transparencia y sin observaciones por parte de las autoridades competentes.
Ante esta realidad, es comprensible que anunciantes y gobiernos destinen cada vez más presupuesto publicitario a creadores de contenido: un solo video bien ejecutado puede generar mucho mayor alcance e impacto que una nota en un portal web de noticias, un reportaje televisivo o una publicación impresa.
El fenómeno de los influencers gana terreno de forma masiva a nivel mundial. Sin embargo, según el propio Instituto Reuters, para otra gran parte de la población siguen siendo una fuente complementaria, no un sustituto de la prensa profesional.
Aun así, la tendencia es clara y sostenida: los creadores de contenido se han consolidado como actores centrales en la nueva ecología informativa.¿Ha llegado ya el destino final para los medios masivos de comunicación? El tiempo lo dirá, pero lo innegable es que su rol ya no es el mismo.

