Bacterias resistentes a antibióticos ponen en mayor riesgo a la salud infantil

Bacterias resistentes a antibióticos ponen en mayor riesgo a la salud infantil
  • Publishedjulio 23, 2026

Por Daniela Garcia Romero.

  • Un análisis internacional advierte que millones de niños enfrentan infecciones cada vez más difíciles de tratar debido al aumento de bacterias resistentes a medicamentos de uso común.

La resistencia a los antibióticos se ha convertido en una de las principales amenazas para la salud pública y ahora también representa un riesgo creciente para la población infantil. De acuerdo con una investigación internacional, una de cada tres bacterias que provocan infecciones en niños ya no responde a, al menos, uno de los antibióticos más utilizados para combatirlas.

El estudio, realizado por especialistas en enfermedades infecciosas y salud global, señala que este fenómeno limita las opciones de tratamiento para padecimientos frecuentes como neumonías, infecciones urinarias y enfermedades gastrointestinales, lo que incrementa el riesgo de complicaciones, hospitalizaciones e incluso fallecimientos.

Los investigadores advierten que el problema se ha intensificado debido al uso excesivo e inadecuado de antibióticos tanto en la atención médica como en otros sectores, favoreciendo que las bacterias desarrollen mecanismos para sobrevivir a los medicamentos diseñados para eliminarlas. Además, destacan que los menores de edad son uno de los grupos más vulnerables, ya que su sistema inmunológico aún se encuentra en desarrollo y las alternativas terapéuticas disponibles para ellos son más limitadas que en la población adulta.

Ante este panorama, especialistas hacen un llamado a fortalecer la vigilancia epidemiológica, impulsar el desarrollo de nuevos antibióticos y promover un uso responsable de estos medicamentos. También subrayan la importancia de evitar la automedicación y utilizar antibióticos únicamente bajo prescripción médica. La resistencia antimicrobiana es considerada por organismos internacionales como una de las mayores amenazas para la salud en las próximas décadas.

Expertos coinciden en que frenar su avance dependerá de acciones coordinadas entre gobiernos, instituciones de salud y la población para preservar la eficacia de los tratamientos disponibles.