Este martes, cerca de 90,000 estudiantes, maestros y padres de familia marcharon en Francia en una protesta nacional contra las largas jornadas de clases, la falta de profesores y el mal estado de las escuelas. Los manifestantes exigen soluciones urgentes a estos problemas, ya que aseguran que la falta de presupuesto afecta la calidad de su educación y las condiciones de los planteles.
El Ministerio del Interior francés informó que 86,000 personas marcharon por la mañana en ciudades como Marsella, Nantes y Lyon, y se esperaba que 40,000 más se unieran más tarde en París. La movilización fue tan grande que el sindicato de estudiantes reportó que 1,800 de los 3,700 institutos de secundaria del país fueron bloqueados o cerrados, obligando a algunas escuelas a dar clases en línea.
Las protestas comenzaron hace dos semanas en los suburbios del norte de París y se extendieron rápido por todo el país, pero se han complicado por choques violentos con la policía. Hasta ahora, las autoridades reportan 6,100 personas arrestadas, casi todos menores de edad, además de 715 policías y 215 adolescentes heridos.
Entre los casos más recientes de manifestantes heridos se encuentra el de un joven de 15 años, quien perdió la mano durante los enfrentamientos entre manifestantes y policías en el norte de Francia; en otro incidente, un menor de 14 años perdió la mayoría de los dientes cuando un policía le disparo una granada de gas lacrimógeno durante una protesta al noreste de París.
Debido al uso de gases lacrimógenos y porras, varios sindicatos y organizaciones acusaron a la policía de usar fuerza excesiva, e incluso Amnistía Internacional pidió frenar la represión.
Por el tamaño de las protestas, el primer ministro Sébastien Lecornu ordenó a sus ministros resolver las quejas de los alumnos. El gobierno se comprometió a revisar las tres peticiones principales: enviar maestros sustitutos cuando alguien falte, cambiar el horario escolar (que actualmente es de 8 de la mañana a 6 de la tarde) y reparar los edificios viejos.

