El director ejecutivo de la empresa gestora de la Torre Eiffel (SETE), Patrick Branco Ruivo, dejará su cargo a finales de año tras la polémica sustitución de empleadas por compañeros varones durante la visita de una delegación religiosa hindú.
El anuncio se dio a conocer luego de que una investigación interna revelara «fallos y deficiencias operativas» graves, calificando la exclusión del personal femenino como un acto «inaceptable» que desató huelgas laborales y una enérgica condena de la clase política francesa.
Los hechos ocurrieron a principios de septiembre, cuando unas 100 personas vinculadas al grupo Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha (BAPS) visitaron el monumento. A petición de los visitantes, la administración de la torre ordenó a las trabajadoras abandonar sus puestos y les prohibió transitar por ciertas áreas para evitar interacciones con ellos. Representantes sindicales denunciaron que las empleadas se sintieron «humilladas», lo que motivó el cierre temporal del monumento por protestas del personal.
La situación provocó duras reacciones políticas en Francia, donde la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, rechazó firmemente que se obligue a las mujeres a apartarse para satisfacer exigencias extranjeras, mientras que el alcalde de París ordenó investigaciones adicionales.
Por su parte, la organización BAPS emitió un comunicado ofreciendo disculpas públicas por las molestias causadas y reiterando su compromiso con los valores universales de respeto mutuo.
Ante la salida de Branco Ruivo, quien lideraba el emblemático edificio desde 2018, el presidente de SETE, Ariel Weil, afirmó que se han solicitado la implementación de medidas y programas de capacitación en materia de igualdad de género para todo el personal.

