Por Jadbeel Rodríguez Cruz
Cada 21 de octubre se conmemora el Día Mundial del Ahorro de Energía, una fecha que invita a reflexionar sobre el uso que damos a los recursos energéticos y a adoptar hábitos más sostenibles en nuestra vida cotidiana. En un contexto global marcado por el cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales y el encarecimiento de los combustibles fósiles, esta jornada cobra especial relevancia como motor de cambio hacia un futuro más limpio y justo.
La efeméride fue instaurada por el Foro Energético Mundial en 2012, con el objetivo de promover el acceso universal a la energía y visibilizar el impacto ambiental del consumo energético desmedido. Aunque sus orígenes no están del todo claros, su propósito es contundente: fomentar la eficiencia energética y reducir la huella de carbono.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), más del 60 % de la electricidad mundial aún proviene de fuentes no renovables como el petróleo, el gas y el carbón. Estos combustibles generan emisiones de dióxido de carbono (CO₂) que contribuyen al calentamiento global y a la degradación de ecosistemas. Además, la dependencia de estas fuentes tiene consecuencias económicas y sociales, como crisis energéticas y desigualdad en el acceso.
El ahorro energético comienza con gestos simples pero poderosos:
– Apagar luces y dispositivos electrónicos cuando no se usan.
– Usar bombillas LED y electrodomésticos eficientes.
– Aprovechar la luz natural y regular el uso de calefacción y aire acondicionado.
– Desenchufar aparatos en modo “stand by”.
– Optar por transporte público, bicicleta o coche compartido.
– Instalar paneles solares si es posible.
La educación ambiental es clave para formar ciudadanos conscientes. Escuelas, universidades y medios de comunicación deben impulsar el conocimiento sobre el ahorro energético. Asimismo, los gobiernos y empresas tienen la responsabilidad de implementar políticas que incentiven el uso de energías renovables y tecnologías limpias.
El Día Mundial del Ahorro de Energía no es solo una fecha simbólica, sino un llamado urgente a la acción. Cada decisión cuenta: desde apagar una luz hasta apoyar proyectos de energía limpia. El planeta necesita de nuestro compromiso diario, y este día nos recuerda que el cambio empieza en casa.

