La histórica activista por los derechos laborales e icono del movimiento campesino en Estados Unidos, Dolores Huerta, falleció este miércoles a los 96 años a causa de un cáncer en su residencia de Bakersfield, California, según confirmó el portavoz de la familia.
Huerta es ampliamente reconocida por haber cofundado el Sindicato Unido de Trabajadores Agrícolas y por acuñar la famosa consigna de resistencia «Sí, se puede», consolidándose como una de las voces latinas y feministas más influyentes en la historia de los derechos civiles del país.
Nacida en Nuevo México y criada en la región agrícola de California, Huerta inició su carrera como maestra antes de dedicarse por completo al activismo, donde asumió el liderazgo del movimiento chicano y coordinó históricos boicots nacionales en las décadas de 1960 y 1970 junto a César Chávez.
Además de su labor sindical para lograr salarios dignos y mejores condiciones de vida para los jornaleros, expandió su abogacía hacia los derechos de las mujeres, la comunidad LGBTQ+, el acceso al voto y la reforma migratoria a través de su propia fundación, manteniéndose activa hasta los últimos meses de su vida.
A principios de 2026, la líder civil reveló públicamente que había sido víctima de abuso sexual por parte de Chávez durante la década de los setenta, un doloroso secreto que mantuvo oculto por más de sesenta años, secreto que mantuvo oculto por más de sesenta años para evitar perjudicar los avances colectivos de los trabajadores del campo.
Tras el anuncio de su deceso, diversas figuras políticas nacionales rindieron homenaje a su legado, entre ellos el expresidente Bill Clinton, quien la describió como una leyenda viva, el gobernador de California, Gavin Newsom, y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, quien destacó sus contribuciones legislativas para garantizar el pago de horas extras y prevenir muertes por calor en los campos. Mientras líderes y comunidades planean homenajes públicos para celebrar su trayectoria.

