La Casa Real de Noruega anunció el fallecimiento de la princesa Astrid a los 94 años, apenas dos días después de asistir al funeral de su hermano, el difunto rey Harald V.
Tras sufrir un deterioro de salud en los últimos meses que incluyó una hospitalización por neumonía en marzo, la última aparición pública de la princesa sucedió durante el funeral del rey.
El nuevo monarca, el rey Haakon VIII, expresó el sentir de la familia real al declarar que su tía representó a la Corona de una manera «cálida y ejemplar»: «En su trabajo, la princesa Astrid siempre se preocupó especialmente por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad«, declaró.
Por disposición del primer ministro, Jonas Gahr Støre, la princesa Astrid será enterrada a expensas del Estado y las banderas nacionales ondearán a media asta en todo el país. La despedida oficial honrará el legado de la última hija superviviente del rey Olav V, quien gobernó la nación entre los años 1957 y 1991.
Astrid se convirtió en primera dama de Noruega a los 22 años tras la muerte de su madre, la princesa Märtha, en 1954. Debido a que su padre nunca se volvió a casar, mantuvo este título oficial durante 14 años, hasta el matrimonio de su hermano en 1968.

