El Gobierno de Francia suspendió el uso de granadas aturdidoras en manifestaciones estudiantiles tras un grave incidente en Lens, donde un adolescente de 15 años perdió la mano al estallar uno de estos artefactos considerados «no letales».
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, condicionó la medida hasta que se aclaren las circunstancias del hecho, debido a las versiones contradictorias entre los oficiales, quienes afirman que el joven recogió la granada del suelo, y los manifestantes, quienes aseguran que el menor recibió un impacto directo.
Las protestas, que exigen mejoras en las condiciones escolares, han dejado en la última semana alrededor de 6.000 personas detenidas, y 215 jóvenes y 715 agentes de la policía heridos. La crisis mantiene a más de 500 escuelas total o parcialmente cerradas, incluyendo 24 planteles vandalizados o incendiados que afectarán a 30.000 alumnos durante semanas.
Por otra parte, la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) mantiene abiertas 18 investigaciones por presunto uso desproporcionado de la fuerza, entre las que destaca el caso de un menor de 14 años que sufrió fractura de mandíbula en Saint-Ouen-l’Aumône, hecho por el cual un policía ya enfrenta cargos.
Asimismo, un estudiante de 17 años denunció que un agente le había sumergido la cabeza bajo el agua mientras intentaba arrestarlo cerca de un río en la ciudad de Belfort.
Ante la escalada del conflicto, el primer ministro, Sébastien Lecornu, defendió el actuar de los uniformados y negó que existieran órdenes de confrontar a los jóvenes, aunque reconoció que «la ira de la juventud no surge de la nada».
Como respuesta a las demandas, el Ejecutivo se comprometió a presentar a finales de octubre un paquete de propuestas que incluirá la renovación de infraestructura escolar y la contratación de más personal docente, sin que se hayan ofrecido más detalles técnicos hasta el momento.
Jean-Paul Nascimento, secretario nacional del sindicato policial UNSA, advirtió que la falta de herramientas para disolver los disturbios obligará a las fuerzas de seguridad a recurrir a enfrentamientos cuerpo a cuerpo con grupos cada vez más violentos, lo que elevaría la cifra de heridos en próximas movilizaciones.

