El presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido para un inédito cuarto mandato en Brasil tras imponerse en la segunda vuelta electoral celebrada el 25 de octubre de 2026.
Con el 100% de los votos escrutados por el Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo el 51.79% de los sufragios válidos frente al 48.21% de su contrincante de derecha, el senador Flávio Bolsonaro. El resultado representa una diferencia de más de cuatro millones de votos que define el rumbo político de la mayor economía de América Latina.
Este triunfo constituye un hito histórico desde el retorno de la democracia en 1985, al ser la primera vez que un candidato que pierde la primera vuelta logra revertir la tendencia en el balotaje. En la ronda inicial del 4 de octubre, Bolsonaro había aventajado a Lula con el 47.03% de los apoyos frente al 45.16%. La remontada oficialista se consolidó gracias a una masiva movilización del electorado joven y a una reducción significativa en el porcentaje de abstenciones y votos nulos en todo el territorio nacional.
La jornada estuvo marcada por la tensión institucional debido a una prórroga de dos horas en el horario de votación ordenada por el magistrado del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin, tras denuncias de restricciones al transporte público en varias ciudades. Ante esto, Flávio Bolsonaro calificó el resultado de «inexplicable» y anunció que su partido solicitará la anulación de los comicios ante las autoridades electorales. No obstante, analistas jurídicos consultados coinciden en que la medida tiene escasas probabilidades de prosperar debido a los márgenes consolidados.
Durante su discurso de victoria en São Paulo, Lula catalogó el triunfo como una derrota contra «el negacionismo y la mentira», prometiendo construir canales de participación social y regular los crímenes en el entorno digital. El mandatario electo reconoció que deberá gobernar con un Poder Legislativo adverso, dado que el Partido Liberal de la oposición mantendrá las bancadas más numerosas en el Congreso, pero aseguró que trabajará de manera consensuada para situar a Brasil en el centro de las discusiones globales.

