Por Daniela Garcia Romero.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron un depósito de restos humanos en las inmediaciones de la terminal de Buenavista, en la Ciudad de México, durante los trabajos de construcción del Tren de Pasajeros México-Querétaro.
Los primeros restos fueron encontrados el 17 de septiembre de 2026, a una profundidad aproximada de 1.40 metros. Hasta el momento, los arqueólogos han contabilizado nueve osamentas, cinco mandíbulas y diversos huesos, entre ellos cráneos, fragmentos de cadera, fémures, costillas y dientes. Dos de los conjuntos óseos presentan modificaciones craneales que serán estudiadas para determinar sus características. Además, se recuperaron piezas de cerámica de la etapa Azteca III, figurillas, malacates miniatura y herramientas de piedra, entre otros objetos.
El depósito se localizó en terrenos que formaron parte del antiguo calpulli de Nonoalco, uno de los 19 barrios prehispánicos del islote de Tlatelolco. De acuerdo con los especialistas, la disposición de los huesos sugiere que el sitio pudo funcionar como osario, aunque su antigüedad y características aún deben confirmarse mediante estudios antropológicos y arqueológicos. Tras su registro, los materiales fueron trasladados a laboratorios especializados en Hidalgo para su limpieza, restauración, análisis y resguardo.

