INAH y CINDAQ fortalecen alianza para preservar patrimonio subacuático

Por: Felipe R. Neri.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mediante su Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS), y el Centro Investigador del Sistema Acuífero de Quintana Roo (CINDAQ) formalizaron un convenio de colaboración para fortalecer la investigación y conservación del patrimonio cultural sumergido de México. El acuerdo consolida una relación que suma más de dos décadas de trabajo de campo y cooperación científica.

Roberto Junco Sánchez, titular de la SAS, señaló que la alianza permitirá establecer una base institucional para desarrollar proyectos relacionados con la exploración de cuevas y cenotes, documentación arqueológica, fotogrametría, tecnología LiDAR, conservación de artefactos, intercambio de información y educación pública. El objetivo es mejorar el acceso y conocimiento de contextos arqueológicos que, por sus características, presentan importantes dificultades de exploración.

El CINDAQ ha contribuido con conocimientos especializados en buceo de cuevas, capacitación, logística, topografía, fotografía, fotogrametría, Sistemas de Información Geográfica y gestión de datos. Estas capacidades han permitido a investigadores documentar y analizar espacios subacuáticos de difícil acceso, particularmente en los sistemas kársticos de la península de Yucatán.

Entre los proyectos que reflejan esta colaboración destaca Hoyo Negro, en Tulum, investigación arqueológica subacuática iniciada en 2011 y que continúa vigente. El proyecto fue reconocido en 2023 por la UNESCO con un galardón a las Mejores Prácticas, mientras que otras investigaciones conjuntas han extendido el uso de herramientas digitales a sitios como Chichén Itzá y Ek’ Balam.

Uno de los principales alcances del convenio será contribuir al Atlas Arqueológico Subacuático de Cenotes, Cuevas Inundadas y Semiinundadas y Otros Cuerpos de Agua Continentales de la República Mexicana, dirigido por la arqueóloga Helena Barba-Meinecke. De acuerdo con información difundida por Excélsior, hasta ahora se han registrado 100 sitios distribuidos en 103 contextos arqueológicos, de los cuales 53 corresponden a cenotes y 50 a cuevas inundadas o semiinundadas.

La importancia de esta colaboración también se relaciona con hallazgos que han transformado el conocimiento sobre la presencia humana en la península. En 2020, investigaciones del INAH y CINDAQ permitieron documentar en una cueva inundada de Quintana Roo evidencias de una antigua mina de ocre, con una antigüedad estimada de entre 12 mil y 10 mil años antes del presente.

La alianza reconoce además el legado de la arqueóloga Pilar Luna Erreguerena, pionera de la arqueología subacuática en México, cuya visión contribuyó a incorporar el conocimiento de los buzos de cuevas al desarrollo de investigaciones arqueológicas. Para el INAH y CINDAQ, la formalización del convenio representa un paso hacia una colaboración más sólida para proteger y estudiar el patrimonio cultural que permanece bajo las aguas del territorio nacional.

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