Por Daniela Garcia Romero.
- La misión china Tianwen-2 busca obtener muestras del pequeño cuerpo celeste para determinar si se trata de un fragmento lunar o de un asteroide del cinturón principal.
Mientras la exploración espacial avanza a pasos acelerados, un pequeño asteroide se ha convertido en uno de los mayores enigmas para la ciencia. Se trata de Kamoʻoalewa, un cuasisatélite de la Tierra que actualmente es investigado por la misión china Tianwen-2 y que podría cambiar la forma en que se entiende el origen de la Luna.
El interés por este objeto radica en su procedencia, durante años, diversos estudios plantearon que Kamoʻoalewa sería un fragmento desprendido de la Luna tras el impacto de un gran asteroide ocurrido hace millones de años. Sin embargo, nuevas investigaciones han puesto en duda esa teoría al sugerir que el cuerpo celeste podría haberse formado en el cinturón principal de asteroides.
Para resolver esta incógnita, China envió la misión Tianwen-2, una sonda que ya se encuentra realizando observaciones cercanas del asteroide tras recorrer cerca de mil millones de kilómetros desde su lanzamiento. La nave tiene como objetivo recolectar muestras de la superficie de Kamoʻoalewa y trasladarlas a la Tierra, donde serán analizadas para determinar su composición química y mineralógica. Los resultados permitirán conocer con mayor certeza si comparte características con las rocas lunares o si, por el contrario, pertenece a una familia distinta de asteroides.
Especialistas consideran que este análisis podría aportar información relevante sobre la evolución del Sistema Solar y los procesos que dieron origen a algunos de los cuerpos que orbitan cerca de la Tierra. Si la misión concluye con éxito, China se sumará al reducido grupo de países que han logrado traer muestras de un asteroide para su estudio, un logro que fortalecería su programa de exploración espacial y abriría la puerta a nuevas investigaciones sobre los objetos que acompañan la órbita terrestre.

