La levedad del poderío

100 por cien

Román Sánchez Zamora

La levedad del poderío

El nuevo día no fue como el de ayer, o el de hace tres días, la vorágine de la adulación, de las caravanas habían terminado, se sentía mal, como si un día antes le hubieran inyectado una droga o algún brebaje que le daba fuerzas y ánimo para no dormir, para no despertar en otra realidad.Los teléfonos ya no sonaron, el eco del señor candidato, señor senador, señor gobernador, las palmadas siempre estuvieron a pesar de violar diversas leyes, reglamentos, debido a que la ley estaba mal, menos el acto de gobierno pleno…¿Quién se ha llevado mi queso?

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