La mañana del domingo 13 de septiembre, una movilización de aproximadamente 50 mil personas tomó las calles de Culiacan, Sinaloa, para exigir el fin del conflicto armado entre facciones del Cártel de Sinaloa, el cual cumplió dos años de vigencia tras iniciar el 9 de septiembre de 2024.
La marcha fue convocada de manera conjunta por la Iglesia católica y el sector empresarial local, logrando la adhesión de colectivos de madres buscadoras, organizaciones de comerciantes, productores campesinos y familias de la sociedad civil.
Los asistentes se concentraron vestidos de blanco desde las 8:00 horas en el templo de La Lomita, punto desde el cual avanzaron hacia la Catedral de Culiacán tras celebrar una misa y liberar globos blancos en memoria de las víctimas.
En una misa previa a la marcha, el obispo de Culiacán, Jesús José Herrera, hizo un llamado a los lideres de las organizaciones criminales para detener las hostilidades, bajo el argumento de que ninguna ambición económica o territorial supera el valor de la vida humana.
“Deténganse. Miren lo que está ocurriendo. Miren a las familias heridas. Miren a los jóvenes. Miren a nuestra ciudad. Ningún poder, ningún dinero, ningún territorio y ninguna ambición valen más que una vida humana. Todavía es posible cambiar de camino. Todavía es posible elegir la vida”, expresó.

