Muere Béla Tarr, icono del cine de autor húngaro

Por: Felipe R. Neri.

El legendario director húngaro Béla Tarr, reconocido internacionalmente por su estilo contemplativo y profundo en el cine, murió este martes a los 70 años tras una larga enfermedad, confirmaron representantes de su familia a la agencia MTI. Su obra, marcada por largos planos secuencia, imágenes en blanco y negro y una mirada sobre la condición humana, influyó en generaciones de cineastas a nivel mundial y redefinió los límites del cine de autor.

Nacido el 21 de julio de 1955 en Pécs, Hungría, Tarr inició su carrera cinematográfica desde muy joven y desarrolló un estilo único que lo colocó como figura central del llamado slow cinema. Películas como Sátántangó, un épico de más de siete horas sobre la descomposición social tras el comunismo, y El caballo de Turín, considerada su obra póstuma tras su retiro en 2011, son emblemáticas por su ritmo meditativo y su potente carga simbólica.

Colaborador habitual del escritor László Krasznahorkai, premio Nobel de Literatura en 2025, Tarr adaptó varias de sus novelas al cine, como Armonías de Werckmeister y Sátántangó, cuya simbiosis entre literatura y cine consolidó una estética narrativa radical. A lo largo de cuatro décadas, el cineasta rodó casi medio centenar de filmes entre cortos y largometrajes, ganando premios en festivales internacionales y reconocimientos por su contribución al cine.

Tras anunciar su retiro de la dirección de largometrajes con El caballo de Turín, Béla Tarr se dedicó a la enseñanza y promovió la formación de cineastas en proyectos como la film.factory de Sarajevo. Su obra, comparada con la de directores como Michelangelo Antonioni y Andréi Tarkovski, quedó como referencia de cómo el cine puede explorar el tiempo, la memoria y la experiencia humana desde una perspectiva radicalmente distinta al cine comercial.

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