- El artista y diseñador surrealista falleció en San Miguel de Allende. Su legado incluye obras emblemáticas como la famosa Silla Mano y una trayectoria que marcó el arte contemporáneo en México.
Por: Felipe R. Neri.
El mundo del arte mexicano se encuentra de luto tras el fallecimiento del artista surrealista Pedro Friedeberg, quien murió este 5 de marzo de 2026 a los 90 años de edad en San Miguel de Allende. La noticia fue confirmada por su familia a través de redes sociales, donde señalaron que el creador partió en paz y rodeado de sus seres queridos.
Considerado uno de los máximos exponentes del surrealismo en México, Friedeberg dejó una huella profunda en la pintura, la escultura, el diseño y la arquitectura conceptual. Su obra se caracterizó por un estilo irreverente, lleno de simbolismos, ornamentos y estructuras fantásticas que desafiaban la lógica y las formas tradicionales del arte moderno.
Nacido el 11 de enero de 1936 en Florencia, el artista llegó a México siendo niño cuando su familia huyó de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana, etapa en la que conoció al artista Mathias Goeritz, quien influyó decisivamente en su inclinación hacia las artes plásticas.
Su carrera despegó a finales de la década de 1950 con exposiciones en la Ciudad de México y con la participación en el grupo artístico Los Hartos, que cuestionaba las tendencias dominantes del arte moderno. Con el tiempo desarrolló un lenguaje visual único que combinaba arquitectura imaginaria, geometría y referencias culturales diversas.
Entre sus obras más conocidas destaca la La Silla Mano, creada en 1962, una escultura funcional con forma de mano que se convirtió en símbolo del surrealismo mexicano y en una de las piezas de diseño más reconocidas internacionalmente. A lo largo de su carrera también produjo pinturas, grabados, esculturas y mobiliario artístico que fueron exhibidos en museos y colecciones de todo el mundo.
Con su fallecimiento, México pierde a uno de los creadores más singulares del arte contemporáneo. Sin embargo, su legado permanece en cientos de obras que continúan inspirando a nuevas generaciones de artistas y amantes del surrealismo.

