Nuevos controles migratorios provocan largas filas en aeropuertos de Europa

Por Daniela Garcia Romero.

Viajar a Europa este verano se ha convertido en una experiencia más complicada para miles de pasajeros. La implementación del Sistema de Entrada y Salida (EES), un nuevo mecanismo de control fronterizo que sustituye el sello tradicional del pasaporte por el registro de datos biométricos como huellas dactilares y reconocimiento facial, ha provocado largas filas y retrasos en diversos aeropuertos del continente.

Los mayores problemas se han registrado en terminales como Bruselas, Lisboa, Ámsterdam y París, donde algunos viajeros han esperado entre tres y hasta seis horas para completar los controles migratorios. En varios casos, las demoras han ocasionado la pérdida de vuelos de conexión, cancelaciones de reservas e incluso gastos adicionales para quienes tuvieron que modificar sus itinerarios.

Aunque la Comisión Europea sostiene que el nuevo sistema fortalecerá la seguridad al permitir un mejor seguimiento de los visitantes que ingresan y salen del espacio Schengen, autoridades del sector aeronáutico consideran que su implementación ha coincidido con la temporada de mayor afluencia turística sin que la infraestructura estuviera completamente preparada. Aerolíneas y administradores de aeropuertos han solicitado una mayor flexibilidad para suspender temporalmente el registro biométrico cuando las filas se vuelven excesivas, petición que hasta ahora no ha sido aceptada por las autoridades europeas.

La Unión Europea reconoce que aún existen desafíos técnicos y operativos, pero insiste en que las dificultades disminuirán conforme el sistema sea optimizado y el personal adquiera mayor experiencia. Mientras tanto, recomienda a los viajeros internacionales llegar con varias horas de anticipación a los aeropuertos y prever posibles demoras, especialmente en los principales destinos turísticos del continente durante las semanas de mayor movimiento.

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