Por: Felipe R. Neri
- La muestra «Primada» reúne 330 obras sobre fe, arte y poder.
La Catedral de Toledo en España conmemora 800 años del inicio de su construcción con «Primada. VIII Centenario de la Catedral de Toledo», una exposición que reúne 330 piezas para narrar la influencia religiosa, artística, política y económica del emblemático templo español. La muestra abrió este 25 de mayo y permanecerá hasta el 14 de octubre de 2026 dentro del propio recinto catedralicio.
La exposición ocupa cerca de 2 mil metros cuadrados y está dividida en dos recorridos históricos: uno dedicado al periodo medieval, desde 1226 hasta finales del siglo XV, y otro centrado en la Edad Moderna, entre los siglos XVI y XVIII. Más del 80 por ciento de las obras pertenecen al patrimonio de la propia catedral; varias nunca habían sido exhibidas y alrededor de un centenar fueron restauradas especialmente para esta celebración.
Entre los tesoros reunidos destacan obras de grandes maestros como El Greco, Velázquez, Zurbarán, Goya y Luca Giordano, además de códices, tapices, esculturas, relicarios y objetos litúrgicos. Sobresalen piezas históricas como la Biblia de San Luis y una mitra ornamentada con plumas procedentes de Michoacán, símbolo de los vínculos entre la Iglesia toledana y América durante la expansión del imperio español.

Uno de los principales atractivos del aniversario es la apertura de espacios normalmente restringidos al público, como el claustro alto, la Puerta del Mollete y antiguas estancias relacionadas con Isabel la Católica. Los organizadores señalan que el propósito no es mostrar únicamente una colección artística, sino permitir que el edificio mismo se convierta en parte esencial de la experiencia museográfica.
La conmemoración, impulsada por la Fundación Impulsa Castilla-La Mancha y el Cabildo Catedralicio, ha sido preparada durante varios años y cuenta con una inversión superior a los dos millones de euros. Considerada una de las mayores citas culturales de España en 2026, la iniciativa busca reafirmar a la Catedral Primada como símbolo de espiritualidad, mecenazgo y patrimonio universal ocho siglos después de la colocación de su primera piedra.