Por: Felipe R. Neri
- Una antigua pelota de hule encontrada en Veracruz se exhibe por primera vez al público como parte de una muestra que revela la importancia ritual y cultural del juego de pelota mesoamericano.
Una pelota de hule con más de 3 mil 600 años de antigüedad es exhibida por primera vez al público dentro de la exposición «Hule ritual: pelotas milenarias», instalada en el Museo de la Grandeza Teotihuacana, ubicado en la Zona Arqueológica de Teotihuacán. La pieza, considerada una de las más antiguas relacionadas con el juego de pelota mesoamericano, representa un vínculo directo con las prácticas ceremoniales de los pueblos originarios.
El ejemplar fue localizado en el sitio arqueológico de El Manatí, en Veracruz, durante investigaciones realizadas entre 1988 y 1996, donde fueron recuperadas varias pelotas depositadas como ofrendas. Los materiales corresponden aproximadamente al periodo entre 1700 y 1500 antes de nuestra era y están relacionados con comunidades de tradición olmeca.
De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), estas piezas fueron elaboradas con látex del árbol Castilla elastica, un material que los antiguos habitantes de Mesoamérica transformaban mediante procesos naturales para obtener objetos resistentes y elásticos. Debido a la facilidad con la que el hule se degrada, conservar ejemplares de esta antigüedad representa un hallazgo excepcional.
Más allá de su uso dentro del juego de pelota, la esfera tenía un profundo significado simbólico para las culturas mesoamericanas. El movimiento de la pelota estaba asociado con conceptos como la fertilidad, los ciclos de la vida, el orden del cosmos y la relación entre los seres humanos y las fuerzas divinas.
La exposición busca acercar al público la dimensión histórica, científica y ritual de una práctica que se desarrolló durante miles de años en distintas regiones de Mesoamérica. La muestra permanecerá abierta temporalmente y forma parte de los esfuerzos por divulgar el patrimonio arqueológico mexicano.
La llegada de esta pelota ancestral a Teotihuacán también destaca la importancia de preservar objetos que permiten comprender la vida cotidiana y espiritual de las sociedades prehispánicas. A través de esta pieza, visitantes nacionales y extranjeros pueden conocer uno de los testimonios más antiguos de una tradición que continúa formando parte de la memoria cultural de México.

