Un sismo de magnitud 5.7 sacudió la prefectura de Shizuoka y el centro de Japón a la 1:04 de la madrugada de este domingo, dejando al menos 22 heridos y destrozos materiales en comercios locales. El movimiento telúrico, que tuvo una profundidad de 40 kilómetros, provocó escenas de pánico en las calles y la caída de peatones que intentaban evacuar los edificios, según informaron medios locales y agencias meteorológicas.
El impacto se concentró con mayor fuerza en la prefectura de Aichi, aunque el temblor también sacudió una amplia región vecina que incluye las ciudades históricas de Kioto y Nara, así como Gifu y Yamanashi, zona donde se ubica el monte Fuji. Debido a la distancia, las autoridades informaron que el temblor no llegó a percibirse en la capital, Tokio, y que no se activaron alertas por tsunami.
Como medida de seguridad, el servicio de trenes bala Shinkansen redujo de inmediato su velocidad en las zonas afectadas para prevenir accidentes por posibles daños en las vías férreas. Por su parte, la Agencia Meteorológica de Japón advirtió a la población sobre el riesgo de réplicas fuertes durante los próximos tres días, instando a vigilar posibles deslizamientos de tierra o caída de rocas ante el pronóstico de lluvias.
Finalmente, el organismo oficial aclaró que no se han detectado anomalías ni cambios de presión en la placa de la Fosa de Nankai, un área bajo constante monitoreo científico por el riesgo histórico de un megaterremoto. Las autoridades de este país, propenso a la actividad sísmica, recordaron a los ciudadanos la importancia de mantener listos sus suministros de emergencia, tales como agua embotellada, baterías y alimentos no perecederos.

