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Cien años del sonido real: la grabación eléctrica que transformó la música grabada

Cien años del sonido real: la grabación eléctrica que transformó la música grabada
  • Publisheddiciembre 31, 2025
  • Hace un siglo, la técnica eléctrica de grabación revolucionó la fidelidad del sonido y marcó un antes y un después en la historia de la fonografía.

Por: Felipe R. Neri.

En diciembre de 1925, se publicó en el Reino Unido la primera sinfonía completa registrada mediante el proceso de grabación eléctrica, un avance tecnológico que permitió capturar con fidelidad el sonido real de una orquesta sinfónica, algo imposible con los métodos acústicos anteriores. Esta hazaña histórica, recién cumplidos cien años, es motivo de una cuidadosa edición conmemorativa que recupera una obra emblemática para entender cómo la grabación sonora cambió para siempre.

Hasta ese momento, la industria fonográfica dependía de un procedimiento acústico mecánico en el que las orquestas debían reconfigurarse y reducirse para que la bocina del fonógrafo captara el sonido. Los instrumentos se colocaban de manera poco natural, los contrabajos eran sustituidos por tubas y los timbales limitados, porque el sistema no podía recoger ni graves profundos ni matices dinámicos. Esto significaba que escuchar un disco no se parecía a la experiencia de un concierto en vivo.

El hito conmemorativo fue la publicación de la «Cuarta Sinfonía de Piotr Ilich Chaikovski», interpretada por la «Royal Albert Hall Orchestra» bajo la batuta de Landon Ronald, que se considera la primera sinfonía completa registrada eléctricamente y lanzada comercialmente. Este registro demostró que los micrófonos electrónicos podían captar el equilibrio natural de una orquesta sin necesidad de apretujamientos ni sustituciones de instrumentos, ampliando el rango dinámico y ofreciendo un realismo hasta entonces inalcanzable.

La nueva técnica, desarrollada e impulsada por equipos de Western Electric, introdujo micrófonos y amplificación electrónica en la cadena de grabación, transformando radicalmente la industria musical. El cambio fue tan relevante que permitió registrar obras completas y eventos en vivo con una riqueza sonora que alcanzó tanto frecuencias altas como profundas, y captó dinámicas con una fidelidad sin precedentes.

Además de las sinfonías completas, la grabación eléctrica abrió la puerta a la documentación sonora de grandes acontecimientos culturales y sociales, así como a una expansión sin precedentes de la música popular y clásica en formatos comerciales. El legado de este avance es profundo: sentó las bases de la grabación moderna y abrió el camino para tecnologías posteriores, desde la magnetofonía hasta los sistemas digitales que dominan la actualidad.

Hoy, cien años después de ese registro pionero, escuchar aquella Sinfonía de Chaikovski en una edición restaurada no solo es rememorar un sonido antiguo, sino reconocer el impacto tecnológico y artístico que la grabación eléctrica tuvo en la forma en que el mundo conserva y disfruta la música.

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