Imprudencia al volante: El choque de Xuxo Dom y un historial que lo condena.
Por: Axel Uriel Gaspar Cruz
Hay accidentes que duran unos cuantos segundos y otros que se vienen gestando mucho antes del impacto inicial. El reciente choque del creador de contenido Jesús Domínguez, «Xuxo Dom», contra un motociclista en Tlalnepantla pertenece a la segunda categoría. El hecho significó una tragedia para el joven afectado, pero también estuvo rodeado de un historial de irresponsabilidad que hizo de este suceso uno de los más criticados en el ojo público.
En el asfalto, la imprudencia volvió a demostrar el peligro que representa. Al impactar su camioneta contra Rodrigo Villegas —quien tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital de Traumatología de Lomas Verdes—, el influencer impuso sus miedos sobre el deber ciudadano, huyó de la escena abandonando su placa y confirmó que, ante una crisis, su primera reacción fue evadir la situación.
Pero este percance trascendía el infortunio de una sola mañana. Desde la confesión que el propio comediante hizo en el podcast de Gusgri sobre aquel fuerte choque en 2021 en el Periférico —donde impactó a un vehículo con una familia a bordo—, cualquier nuevo accidente bajo su volante adquiere un significado especial. Al no ser un hecho aislado, el contexto hizo que miles de usuarios lo juzgaran de una manera distinta, confirmando que estas acciones no son nuevas para él.
La presión también se sintió desde horas antes de su declaración oficial. Cientos de internautas acudieron a las redes sociales para difundir las fotografías de la placa y los daños vehiculares, buscando respaldar a la familia del motociclista y ejercer presión sobre el culpable. El juicio público, para muchos, había comenzado incluso antes de que el comediante rompiera el silencio.
Ya acorralado por la evidencia digital, Xuxo Dom respondió con un comunicado. Aceptó su responsabilidad, justificó su huida por temor a un linchamiento y aseguró estar gestionando el apoyo mediante su aseguradora y equipo legal; una respuesta que busca mitigar el golpe de una audiencia acostumbrada a la impunidad, pero que hoy exige justicia.
Lo ocurrido no garantiza una reparación integral e inmediata ni asegura un cambio en sus hábitos frente al volante. Sin embargo, la movilización digital ha demostrado personalidad, firmeza y la capacidad de exigir cuentas sin complejos frente a cualquier figura pública. Esa quizá sea la mayor victoria ciudadana en medio de esta tragedia.
Este caso le ha devuelto el debate de la responsabilidad civil a la sociedad. Hoy, más que nunca, vale la pena dejar atrás las justificaciones y comenzar a plantearnos una sola pregunta: ¿Hasta cuándo toleraremos la reincidencia y la impunidad para estos personajes?

