El veneno de los impuros

El veneno de los impuros
  • Publishedjulio 31, 2026

Calles Oscuras

Román Sánchez Zamora 

-Primero, te enseñan sobre ética, el ser íntegro, que eso te llevará al progreso y al reconocimiento-.

-Cuando vi el primer millón que era para mí, lo dudé, lo vi a lo lejos, no quería abrir esa maleta, estaba en contra de todo lo que había jurado, allí se quedó esa maleta en mi oficina por tres días-.

-Un día regresé de una cena, tuve que pasar por unos documentos y allí seguía esa maleta, la tomé, la puse atrás en el carro conmigo, le dije al chofer que me llevara a casa-.

-Tomé entonces los seguros de la maleta y allí estaban los billetes formados, uno a uno, y la promesa de que esta llegaría cada mes y si necesitaba más que solo avisara-.

-La dejé arriba del closet, nadie revisaría, el problema fue cuando llegó la segunda y la tercera, luego la cuarta, debía hacer algo con todo ese efectivo-.

-En esos años, nadie te pedia cuenta, ni te cuestionaban si comprabas un rancho o una casa en efectivo-.

-Mi sueldo de por sí iba íntegro a mi cuenta de ahorro, tenía comedor, carro, gasolina, casa, en sí nunca tuve la necesidad de gastar algo-.

-Poco a poco tus costumbres comienzan a cambiar, lo que más te sobra es el dinero-.

-Y hasta quiere uno casarse de inmediato… cosas de la juventud-.

-Por recomendación, siempre mandaba regalos muy costosos a los superiores del Ministerio de Guerra y por supuesto que no se metían conmigo, me invitaban a sus fiestas, fui de los mas jovenes en ingresar al cuerpo de los Generales-.

-Mi General se durmió, con una copa de whisky en la mano, lo llevé a su cama, se levantó muy temprano, me agradeció el detalle y se fue a la capital, a una cena de su antigüedad-.