Códice de Cuauhtlantzinco preserva memoria histórica de Puebla
Por: Felipe R. Neri
- El manuscrito colonial reúne nueve pinturas sobrevivientes que documentan linajes indígenas, batallas y acontecimientos relacionados con la Conquista.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) difundió información sobre el Códice de Cuauhtlantzinco, un antiguo manuscrito relacionado con la historia del actual municipio de Cuautlancingo, Puebla. El documento, también conocido como Códice Campos o Mapa de Cuauhtlanzinco, fue elaborado entre los siglos XVII y XVIII y constituye un importante testimonio de la memoria indígena durante el periodo colonial.
El manuscrito estaba integrado originalmente por 44 pinturas distribuidas en dos marcos. De acuerdo con la información difundida por el INAH y especialistas, actualmente solamente se conservan nueve piezas, cada una de aproximadamente 43 centímetros de ancho por 32 de alto. Las imágenes representan escenas relacionadas con bautismos, danzas, enfrentamientos bélicos y tributos.
La primera referencia conocida del códice se remonta a 1895, cuando el investigador estadounidense Frederick Starr fotografió el documento en Cuauhtlancingo. Entre sus visitas al poblado, algunas pinturas fueron destruidas por fuegos artificiales, de acuerdo con información del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Además de registrar acontecimientos históricos, las pinturas tenían como propósito demostrar la legitimidad del linaje de los señores de Cuauhtlantzinco. Algunas escenas representan los conflictos derivados de la llegada de los españoles y la participación de dirigentes indígenas en acontecimientos relacionados con la Conquista.
Entre las representaciones destaca una escena en la que aparece un cacique indígena abrazando a Hernán Cortés en Jalapa, mientras otra pintura muestra al personaje como aliado de los españoles durante enfrentamientos contra otros pueblos originarios. Estos elementos convierten al documento en una fuente relevante para analizar las relaciones políticas y sociales de las comunidades indígenas durante aquel periodo.
La historia del códice también está marcada por su dispersión. Las nueve pinturas que lograron sobrevivir pasaron por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, donde posteriormente se extraviaron. Finalmente, fueron donadas en 1969 a la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, institución que actualmente forma parte del sistema de conservación documental del INAH.
Actualmente, las piezas conservadas pueden consultarse en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia «Dr. Eusebio Dávalos Hurtado», ubicada en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. Su preservación permite mantener vigente una parte de la historia de Cuautlancingo y de Puebla, así como acercarse a la manera en que las comunidades indígenas registraron su pasado y defendieron la memoria de sus linajes.
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