El costo de decir “no”: la embestida de TV Azteca contra Armenta

El costo de decir “no”: la embestida de TV Azteca contra Armenta
  • Publishedoctubre 16, 2026

Cuando los contratos multimillonarios se niegan, la pantalla se enciende con acusaciones sin pruebas. El golpeteo mediático contra el gobierno de Puebla tiene un tufo a revancha, no a periodismo de investigación.

por J. C. Roca

En los callejones donde se cruzan el poder político y los grandes corporativos, no existen las coincidencias, solo las facturas no cobradas. El reciente embate mediático impulsado por Grupo Salinas y TV Azteca contra el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, parece sacado del viejo manual de cómo utilizar la pantalla cuando se cierra la llave de los contratos leoninos negociados bajo el agua.

El trasfondo de esta «preocupación» editorial no es la rendición de cuentas, sino una cifra que marea: más de 2 mil 300 millones de pesos. Ese es el monto —dinero de los poblanos, no sobra decirlo— que estaba en juego a través del otorgamiento forzado de contratos de pólizas de seguros de vida, software de digitalización y otras concesiones. Al toparse con una pared y la negativa rotunda de Armenta para ceder a lo que a todas luces se dibuja como un chantaje publicitario y comercial, la maquinaria de la televisora del Ajusco encendió sus cámaras en modo de represalia.

Ahora, de la noche a la mañana, a la televisora le urgen las respuestas. Lanzan al aire señalamientos de presuntos vínculos con el huachicol fiscal basados en el frágil sustento de “una fuente”, apelando a “sospechas” y citando “presuntos expedientes”. Es el periodismo de la insinuación: cero documentos probatorios, pero mucho tiempo aire para sembrar la duda sobre supuestas investigaciones desde Estados Unidos.

Quienes llevamos años observando estos espectáculos debemos hacer las preguntas correctas. ¿Por qué la televisora descubre este «interés» justo ahora? La respuesta más lógica suele ser la verdadera: porque el gobierno no cedió a la extorsión presupuestal del medio.

Resulta un despropósito narrativo acusar de complicidad con el huachicol a un gobierno que, precisamente, está desmantelando esas estructuras. La administración de Armenta ha detenido a más de 150 objetivos prioritarios y generadores de violencia, incluyendo a capos de la talla de Roberto “N” alias “El Bukanas” y Juan “N” alias “El Moco”. Los datos duros —esos que no caben en un guion de linchamiento nocturno— muestran que Puebla cuenta con el reconocimiento oficial de PEMEX. El estado se ubica en los primeros lugares nacionales en combate al robo de hidrocarburos, con más de 3.5 millones de litros recuperados y la clausura de cientos de tomas clandestinas.

Si los resultados operativos están a la vista de todos, el origen de esta campaña de desprestigio obliga a pensar mal. Al no obtener los miles de millones de un gobierno que decidió cerrar la llave del abuso, caben las dudas sobre las alianzas de la televisora.

Si el gobierno poblano está asestando golpes históricos a los verdaderos delincuentes, la pregunta que queda flotando en el aire es: al secarse el pozo de los recursos públicos, ¿quién está financiando el «huachicol mediático» de TV Azteca?