Gemelos idénticos: cerebros parecidos, pero nunca iguales
Con información de UNAM Juriquilla.
- Aunque comparten el mismo ADN, los gemelos idénticos no tienen cerebros exactamente iguales. La genética influye, pero el ambiente también deja huellas únicas en la forma, el funcionamiento y la química cerebral.
Los gemelos idénticos suelen despertar una pregunta fascinante: si comparten el 100 % de su ADN, ¿también piensan igual?, ¿sus cerebros son iguales?, ¿su salud mental depende sólo de la genética?
La respuesta, desde la neurociencia, es más compleja y mucho más interesante: sus cerebros se parecen, pero no son idénticos. Cada experiencia, cada entorno, cada historia de vida contribuye a moldearlos de manera única.
Así lo explicó Sarael Alcauter Solórzano, investigador del Instituto de Neurobiología de la UNAM, campus Juriquilla, durante la charla “Gemelos idénticos, ¿cerebros distintos? La influencia de la genética y el ambiente sobre nuestros cerebros”, realizada en el marco de la inauguración de la exposición plástica CONEXIÓN. La ciencia de lo idéntico y lo único.
De acuerdo con el especialista, la salud física y mental está determinada por la interacción entre dos grandes fuerzas: la heredabilidad, es decir, la influencia de los genes, y la ambientalidad, que corresponde al efecto del entorno y las experiencias.
Esta relación también ayuda a explicar rasgos como la inteligencia, la estatura, la forma del cerebro o incluso ciertos procesos relacionados con la salud mental.
Gemelos para entender la salud
El estudio de gemelos es una herramienta clave para conocer cuánto influyen los genes y cuánto el ambiente en distintas características humanas.
Los gemelos idénticos, también llamados monocigóticos, comparten el 100 % de su ADN. En cambio, los gemelos fraternos, conocidos como cuates o mellizos, comparten aproximadamente el 50 % de su material genético.
Al comparar muchos pares de gemelos idénticos y fraternos, los investigadores pueden estimar qué tanto una característica depende de la genética o del ambiente.
Sarael Alcauter señaló que, con datos del Registro Mexicano de Gemelos, proyecto universitario conocido como TwinsMX, se ha observado que la genética influye en alrededor de 70 % en la variación del coeficiente intelectual.
En el caso de la estatura, los datos obtenidos en población mexicana indican que la contribución genética puede llegar hasta 90 %. Esto significa que algunos rasgos físicos tienen una fuerte influencia hereditaria.
Sin embargo, no todo está escrito en los genes.
El ambiente también transforma el cerebro
Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo con gemelos es que distintas características del cerebro no dependen de la misma manera de la genética.
Por ejemplo, el área de superficie de la corteza cerebral suele parecerse más entre gemelos idénticos que entre gemelos fraternos. Esto indica una heredabilidad alta, superior a 70 %.
Pero cuando se analiza el grosor cortical, la diferencia entre ser gemelo idéntico o fraterno ya no es tan marcada. En ese caso, explicó el investigador, el ambiente parece tener un peso mayor.
También se han estudiado metabolitos cerebrales, como Glx, que agrupa al glutamato, principal neurotransmisor excitatorio del cerebro, y a la glutamina. En este caso, los datos muestran que la heredabilidad no es alta; por el contrario, domina la influencia ambiental.
Estos resultados muestran que el cerebro no puede entenderse únicamente como producto de la genética. También es resultado de la vida cotidiana, de las condiciones sociales, de la alimentación, de los aprendizajes, de los vínculos y de las experiencias personales.
Un registro mexicano de gemelos
Para estudiar estos procesos en México, la UNAM participa en el Registro Mexicano de Gemelos, junto con especialistas del Instituto de Neurobiología, el Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano, la Facultad de Psicología y el Instituto de Investigación Médica de Queensland, en Australia.
El proyecto es especialmente importante porque la población mexicana tiene una gran diversidad genética. En promedio, explicó Alcauter, los mexicanos tenemos una composición ancestral aproximada de 51 % indígena, 44 % europea, 4 % africana y 1 % de Asia del Este.
Por ello, estudiar a la población mexicana permite generar información más precisa sobre nuestra salud y nuestras características biológicas, en lugar de depender únicamente de estudios realizados en otros países.
Hasta marzo de 2026, el Registro Mexicano de Gemelos contaba con 4 mil participantes de todos los estados del país, con una alta representación del centro, especialmente de la Ciudad de México, el Estado de México y Querétaro.
Cerebros únicos, como huellas digitales
Como parte del proyecto, varios participantes acudieron al Laboratorio Nacional de Imagenología por Resonancia Magnética del Instituto de Neurobiología. Ahí se analizaron, mediante resonancia magnética, propiedades anatómicas, funcionales, metabólicas y de conectividad cerebral.
A finales de 2025 concluyó el estudio con 500 participantes. Los investigadores analizaron tres características principales: la anatomía del cerebro, su metabolismo y su conectividad funcional.
Uno de los aspectos más llamativos es que los giros y surcos de la corteza cerebral son únicos e irrepetibles. Incluso en recién nacidos, cada persona presenta patrones particulares, comparables con una huella digital.
Esto significa que, aunque dos personas compartan el mismo ADN, su cerebro conserva marcas propias. La biología nos acerca, pero la experiencia nos distingue.
Ciencia y arte en conexión
La charla formó parte de la inauguración de CONEXIÓN. La ciencia de lo idéntico y lo único, una exposición plástica que une investigación científica y creación artística.
La muestra presenta seis pares de cerebros impresos en 3D a escala real. Cada pieza fue intervenida por artistas que convivieron con gemelos participantes en el proyecto, con el propósito de traducir sus historias, memorias y experiencias en obras plásticas.
El resultado es una exposición que recuerda una idea central de la neurociencia contemporánea: incluso aquello que parece idéntico contiene diferencias profundas.
Los gemelos idénticos comparten genes, historia familiar y, muchas veces, rasgos físicos sorprendentes. Pero sus cerebros, como sus vidas, son únicos.

