La híper nacionalidad
El pensarse surrealista, es renunciar a la responsabilidad que se tiene dentro de las letras.
Híper realidades
Román Sánchez Zamora
La ética pensada en tiempos del COVID, reflexionar sobre un programa de televisión de
otro país en donde se toma como ejemplo o es lo único que se mira como una alternativa de
vida que no se asemeja a lo que se tiene, pero se sabe que existe ese lugar a pesar de que al
mexicano se le pone cercano a las creencias religiosas, a la pobreza, rebelión sin rumbo,
respeto que daña y hasta se venga del presente, reflejado en esos programas en donde sus
casas no salen de un atraso a pesar que se tiene, así se vive el sueño americano.
El compartir el pan y la sal, al decirlo se es humilde, se ofrece la pobre casa, evocando esa
falsa modestia, porque se invita para mostrar un logro y se retarse entonces lo que se debe
lucir a lo que se vuelve presunción.
Todo se debe a la suerte, no al trabajo cotidiano de todos los días, disciplina los objetivos,
el esfuerzo de las letras nocturnas, escritas o leídas, era ese ápice de suerte, que ya comenta
Fuentes, en Tiempo Mexicano.
La vida se va en un instante al buscar el éxito y no se piensa en el sabor del agua, en la
caricia del abuelito, en la palabra del padre o el consejo de la madre, todo debe fluir bajo un
esquema donde se toma por un lado los eurocentrismos, lo ligero de la vida de los países
del norte, la doctrina Monroe, pero se continúa desde lo complejo de la comida del sur,
hasta los valores inculcados en la televisión barata pero clara que sirve a un sistema, a un
monarca, a un ogro filantrópico según dice Octavio Paz.
Se desea el éxito en medio de un grito, una discusión, en un fin de año.

