Las híper pecadores

Las híper pecadores
  • Publishedmayo 13, 2026

La indiferencia del poder, vuelve a lo humano cuando le toca vivir lo que ellos causaron.

Híper realidades

Román Sánchez Zamora
Observas la calle.
¿Por qué siempre la barre a la misma hora, el mismo color de escoba, de recogedor, una
cubeta similar a la que dice mi mamá que lo hacía su esposa? En su jubilación, celebraron,
se fueron a comer al mismo lugar donde se conocieron a dos horas de distancia, ya no eran
las misma carreteras, ni el coche, ni la música, pero él trato de recrearlo por lo menos con la
música, los nuevos éxitos de los 45 años de distancia.
Ojala hubiera sido una enfermedad,se decía una y otra vez, porque le habría permitido
luchar por ella, por un minuto más de charlas.
Le hubiera abandonado, así sabría quién fue más objetivo que él, y se preguntaría una y otra
vez sobre sus vidas y fallos.
O quizá un accidente, así habría llegado, ayudado, quizá ver su cuerpo tendido le habría
reconfortado más que esta realidad, porque entonces se habría echado la culpa cada día de
su vida por no tener tiempo ese día para llevarle, a dónde, no lo sabía pero todo quizá
habría pasado muy rápido.
O quizá ser parte de un asalto al banco y los delincuentes en ella habrían descargado todo
su odio y rencor; seguro ella los habría perdonado y hasta habría orado por ellos.
Ella, fue uno más de esos números que se van borrando con el tiempo, en donde las
cámaras no sirvieron, en donde nadie sabe más de la gente, como si hubieran sido
fantasmas de una sociedad que vive más preocupada por ser un número y no faltar a sus
registros como en la sociedad de Kafka sumergida en esa metamorfosis.

Una desaparecida más, una mujer menos, tristeza eterna que lucha por saber qué fue de su
cuerpo y poder llorar su perdida a su lado.