Reflexiones sobre el miedo

El ser humano busca, anhela, sospecha, se ahoga en su propio laberinto, encanto y
decepción.
Calles obscuras
Román Sánchez Zamora
En cada relato se abren posibilidades, surgen variables de tiempo, mezcladas con los
intereses del lector, sus sueños, deseos, amores, celos; de lo que fue formado durante
años, por sus fieles artesanos, padres, hermanos, tíos, amigos, maestros, artistas; gritos
lejanos que le hacen volver a la infancia, a los miedos, alegrías y aventuras.
Dos hermanos, siempre son diferentes, aunque vivan en la misma casa, con las mismas
personas, sus perspectivas de vida serán diferentes, lo que los hace felices, o les
entristece, la propia música, si ellos aprenden un instrumento, los ritmos que les gusten
serán diferentes; es decir, no hay un manual para el ciudadano ideal a pesar de que se
piense en pro de la colectividad.
Cada ser humano es diferente y cada uno debe ser tratado de manera especial, aun
existiendo grandes ordenamientos y tratar de entrar en la intimidad de ellos, por medio
del radio en sus casas, panfletos o televisiones como lo sugirió Orwell y Huxley.
Nada es aleatorio, porque entonces podría surgir un ser humano que busque acabar con
toda la humanidad y se ha visto que buscan la superioridad de una raza o de un grupo
para compartir el poder, aunque repriman a todo el pueblo, para ello se valen de la
mentira, el odio y el cinismo.
La búsqueda del yo, es algo que tenemos la consigna desde pequeños desde hace milenios
buscando ¿Buscar en un personaje de películas extranjeras? ¿en un cantante? ¿En la
revista mensual y pensar que alguien adivinó por medio de las estrellas o las líneas de una
mano?
No hay una búsqueda del nosotros, del nuestro mundo, eso es lejano y ajeno la paz
fraterna es algo tan elaborado que ni se medita, se piensa en la figura central, el
machismo estructurado como la solución perpetua.